La de la choza del cojo

Cuando Paqui llegó hasta Valencia en busca de su madre, la encontró ejerciendo la prostitución para un proxeneta argentino buscado por la Interpol. No se sorprendió demasiado, ya nada podía dejarla sin palabras, ella venía embarazada de Córdoba y necesitaba simplemente que un ser querido la acogiera en su regazo: “el chulo de mi madre decidió darme un dinero para abortar, tratándome de convencer de que no me convenía tener hijos, y yo lo acepté sin pensar demasiado en las consecuencias”. Pero Paqui no abortó y tuvo una hija. Y adquirió también una deuda con un hombre violento que la convertiría durante años en mercancía para su negocio. Seguir leyendo